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Oposición, concurso-oposición y concurso: qué diferencia hay

Las bases de cada convocatoria dicen qué sistema de selección se usa. Cambia mucho cómo te conviene prepararte.

Oposición

Sólo cuentan los exámenes. Es el sistema general para ser funcionario de carrera. Puede haber test, preguntas de desarrollo, casos prácticos, idiomas, pruebas físicas… La plaza es para quien mejor nota saque.

Concurso-oposición

Primero la fase de oposición (exámenes) y después la fase de concurso, en la que se suman puntos por méritos: experiencia en la administración, cursos, titulaciones, idiomas. Normalmente los méritos sólo cuentan si apruebas los exámenes, y la ley pone límites a su peso para que no decidan solos el resultado. Es muy habitual en sanidad, educación y personal laboral.

Consejo: revisa el baremo de méritos antes de elegir. Si tienes experiencia, un concurso-oposición te favorece; si empiezas de cero, compites en desventaja en esa fase y te toca compensar con la nota.

Concurso

Sólo méritos, sin examen. Se usa sobre todo en los procesos de estabilización de personal interino (Ley 20/2021) y para que quien ya es funcionario cambie de puesto (concurso de traslados). No es un sistema pensado para entrar desde fuera.

¿Y la promoción interna?

No es un sistema de selección sino un turno: plazas reservadas para quien ya es funcionario o fijo y quiere subir de grupo. Si no lo eres, fíjate en las plazas de turno libre.

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